Descripción
El Monumento ecuestre al Gattamelata es la estatua de bronce de Donatello que domina la piazza del Santo, en Padua, frente a la basílica de San Antonio. Fundida entre 1446 y 1453, es la primera gran estatua ecuestre de bronce desde la Antigüedad: el punto de partida de todos los monumentos ecuestres del Occidente moderno.
El jinete es Erasmo da Narni, llamado el Gattamelata, condotiero al servicio de Venecia. El grupo de bronce mide unos 3,4 metros de alto y descansa sobre un alto pedestal de traquita en forma de sarcófago, con dos puertas esculpidas a los lados, una cerrada y otra entornada.
El caballo es un robusto animal de batalla, de proporciones algo mayores que el jinete, que avanza despacio con el hocico hacia abajo, como los caballos de San Marcos en Venecia. Un casco levantado se apoya en una esfera, quizá una bala de cañón, que mantiene la estatua en equilibrio.
El Gattamelata cabalga con la cabeza descubierta, con silla y estribos modernos, y sostiene en diagonal el bastón de mando. El rostro es el de un hombre entrado en años, severo y concentrado. La armadura, inventada por Donatello a la antigua, lleva una cabeza de Medusa en el pecho y putti alrededor del cinturón.
El apodo es un pequeño misterio. Un biógrafo lo explicaba por sus modales suaves unidos a una gran astucia, útil para tender emboscadas a los enemigos; más sencillamente, podría venir del apellido de su madre, Melania Gattelli.
Pese a las puertas del pedestal, el monumento no es una tumba: el condotiero está enterrado dentro de la basílica, en la capilla que mandó construir su viuda. La estatua nació como puro homenaje público, una especie de cenotafio, en lo que entonces era un cementerio.
Cuando Donatello terminó la obra y dejó Padua, en 1453, una comisión de cinco expertos la valoró en 1.650 ducados. Pagó sobre todo la viuda, quizá con alguna ayuda del Senado veneciano. En su modelo se inspiraron después Verrocchio para el monumento a Bartolomeo Colleoni y Giambologna para el de Cosme I.
El jinete es Erasmo da Narni, llamado el Gattamelata, condotiero al servicio de Venecia. El grupo de bronce mide unos 3,4 metros de alto y descansa sobre un alto pedestal de traquita en forma de sarcófago, con dos puertas esculpidas a los lados, una cerrada y otra entornada.
El caballo es un robusto animal de batalla, de proporciones algo mayores que el jinete, que avanza despacio con el hocico hacia abajo, como los caballos de San Marcos en Venecia. Un casco levantado se apoya en una esfera, quizá una bala de cañón, que mantiene la estatua en equilibrio.
El Gattamelata cabalga con la cabeza descubierta, con silla y estribos modernos, y sostiene en diagonal el bastón de mando. El rostro es el de un hombre entrado en años, severo y concentrado. La armadura, inventada por Donatello a la antigua, lleva una cabeza de Medusa en el pecho y putti alrededor del cinturón.
El apodo es un pequeño misterio. Un biógrafo lo explicaba por sus modales suaves unidos a una gran astucia, útil para tender emboscadas a los enemigos; más sencillamente, podría venir del apellido de su madre, Melania Gattelli.
Pese a las puertas del pedestal, el monumento no es una tumba: el condotiero está enterrado dentro de la basílica, en la capilla que mandó construir su viuda. La estatua nació como puro homenaje público, una especie de cenotafio, en lo que entonces era un cementerio.
Cuando Donatello terminó la obra y dejó Padua, en 1453, una comisión de cinco expertos la valoró en 1.650 ducados. Pagó sobre todo la viuda, quizá con alguna ayuda del Senado veneciano. En su modelo se inspiraron después Verrocchio para el monumento a Bartolomeo Colleoni y Giambologna para el de Cosme I.